Compras en cuotas: cuándo sí conviene y cuándo no
Pagar en cuotas puede hacer que una compra grande quepa en el mes, pero también puede esconder su precio real. Una cuota baja parece razonable hasta que sumas todas las que vienen y descubres que el producto costó bastante más. Comprar en cuotas no es malo en sí mismo; lo importante es saber cuándo tiene sentido.
Cuotas con interés y sin interés
Las cuotas con interés incluyen un costo de financiamiento que se suma al precio del producto. Ese costo aparece en el costo total del crédito, que conviene revisar antes de aceptar. El CAE, o carga anual equivalente, resume ese costo en un porcentaje que permite comparar opciones.
Las cuotas sin interés también tienen condiciones. A veces el precio al contado es más bajo que el precio en cuotas, y la promoción sólo aplica a ciertos productos o tarjetas. Compara ambos precios antes de decidir. Una promoción sólo vale la pena si el producto costaría lo mismo sin ella.
Ojo también con el monto de la cuota en relación con tu ingreso. Aunque la cuota quepa hoy, una compra en cuotas reduce tu margen del mes siguiente, y si surge un imprevisto, ese compromiso sigue ahí. Conviene mirar el total de cuotas comprometidas, no sólo la de esta compra.
Cuándo sí conviene
Comprar en cuotas tiene sentido cuando el producto es necesario, dura varios años y el precio no es excesivo. Por ejemplo, un refrigerador que reemplazas porque se dañó. En esos casos, pagar en el tiempo puede ser más razonable que pedir un préstamo más caro o quedarte sin el bien.
También puede convenir si la cuota cabe en tu presupuesto sin tocar el fondo de emergencia y sin postergar deudas con intereses más altos.
Cuándo conviene evitarlo
En cambio, conviene evitar las cuotas cuando el bien pierde valor rápido, cuando sirve para algo que ya no necesitas o cuando la compra se decide por impulso. Una prenda de temporada pagada en varias cuotas puede costar al final bastante más de lo que parecía.
Un método útil es preguntarte cuánto tiempo vas a usar el producto y cuánto tardarás en pagarlo. Si la cuota dura más que la utilidad del bien, estás pagando por algo que ya no tienes. Ese desajuste es más común de lo que parece con celulares, electrodomésticos de moda y ropa de temporada.
- Pregunta cuál es el precio total al contado y cuál es el precio total en cuotas.
- Revisa si la cuota nueva se suma a otras que ya tienes.
- Espera un par de días antes de confirmar cuando la compra no estaba planeada.
Lo que vale la pena recordar
Antes de firmar, revisa el costo total, compáralo con el precio al contado y verifica que la cuota encaje en tu presupuesto del mes. Si compras por internet o por teléfono, recuerda que la ley de protección al consumidor contempla un derecho de retracto, con plazos y condiciones que puedes consultar en Sernac.
Desconfía de la cuota que se presenta sólo como un monto mensual. Lo que importa es el precio final y cuántos meses se pagará. Pregunta siempre por el total pagado al cabo de todas las cuotas, y si el comercio ofrece cambiar la compra por una cuota menor a más meses, calcula cuánto sube el costo total antes de aceptar.
Si tienes dudas sobre tus derechos o sobre una cuota que no entiendes, pide la información por escrito y guarda los documentos. Esa costumbre simple evita muchos problemas.