Salir de deudas: método bola de nieve o avalancha
Cuando tienes varias deudas, cada cuota parece un frente distinto y es fácil sentir que nunca avanzas. Dos métodos ordenan el camino: la bola de nieve y la avalancha. Ambos usan la misma lógica básica, pero priorizan cosas diferentes, y elegir bien depende de cómo eres tú y de tus números.
El punto de partida: lista todas tus deudas
Antes de elegir un método, haz un inventario completo. Anota cada deuda con su saldo pendiente, su cuota mensual, la tasa de interés que cobra y la fecha de vencimiento. Incluye créditos de consumo, avances, cuotas de tiendas, saldos de tarjetas y cualquier préstamo informal.
Para entender el costo real, mira el costo total del crédito que aparece en el contrato o en el estado de cuenta. Si tienes dudas, consulta con la entidad o revisa la información disponible en la CMF. No hace falta que sea perfecto; basta con tener una lista clara.
Método bola de nieve
En la bola de nieve pagas el mínimo de todas las deudas y destinas cualquier dinero extra a la deuda de menor saldo. Cuando la liquidas, su cuota se suma a la siguiente, y así la bola va creciendo. La ventaja es psicológica: ver deudas que desaparecen da impulso para seguir.
El costo es que, en general, puedes pagar más intereses en total, porque la deuda más cara podría seguir un tiempo sin atención. Aun así, para muchas personas la motivación vale ese costo.
Eso sí, pagar más que el mínimo sólo funciona si el resto de tu presupuesto se mantiene. Si para cumplir el plan tienes que dejar de pagar otras cuentas básicas, el método deja de ser una solución.
Método avalancha
La avalancha ordena las deudas de mayor a menor tasa de interés. Pagas el mínimo en todas y el excedente va a la deuda más cara. Matemáticamente, este método suele reducir el monto total de intereses pagados.
Su desventaja es que puede tardar en mostrar resultados visibles, sobre todo si la deuda más cara también es la más grande. Si sientes que pierdes el ánimo, puede costarte mantener el ritmo.
Un ejemplo para pensarlo: si tienes una deuda pequeña con tasa alta y otra grande con tasa más baja, la avalancha te dirá que partas por la pequeña, y la bola de nieve también la priorizará. En ese caso la diferencia entre ambos métodos puede ser menor, y la mejor elección es la que te haga seguir pagando.
Cómo elegir y no abandonar
Si necesitas ver avances rápido para no rendirte, la bola de nieve puede ser tu mejor aliada. Si te acomodan los números y tienes disciplina para esperar, la avalancha suele ahorrarte más. También puedes combinarlos: empezar con la deuda más pequeña para ganar confianza y luego ordenar el resto por tasa.
- Antes de prepagar, pregunta si la entidad cobra comisiones o tiene condiciones especiales.
- Si una deuda te está ahogando, conversa sobre una repactación antes de atrasarte.
- Congela las compras nuevas a crédito mientras pagas; sin eso, cuesta mucho avanzar.
Revisa cada tres meses si el método sigue funcionando. Si una deuda cambió de tasa, se repactó o se cerró, actualiza la lista. Un plan que se ajusta a la realidad tiene más probabilidades de llegar a la meta.
Lo mejor es el método que puedas mantener durante meses. Revisa tu avance cada mes, celebra cada deuda cerrada y recuerda que salir de una deuda es un proceso, no un momento.
Celebrar los hitos ayuda a sostener el esfuerzo. Un premio pequeño que no genere deuda nueva, como una comida sencilla en casa, puede ser suficiente para recordar que el camino va bien.