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Cómo armar un presupuesto mensual en pesos chilenos

Cómo armar un presupuesto mensual en pesos chilenos

Termina el mes y la cuenta RUT está en cero, aunque el sueldo entró hace poco más de dos semanas. ¿Te suena conocido? Armar un presupuesto mensual no requiere planillas complicadas ni apps sofisticadas. Lo que sí requiere es mirar tus números reales y decidir, con anticipación, en qué se va cada peso.

Empieza por saber cuánto entra de verdad

El primer paso es conocer tu ingreso neto, es decir, lo que efectivamente llega a tu cuenta después de los descuentos. Si eres trabajador dependiente, eso aparece en tu liquidación de sueldo: el líquido a pagar es la cifra que te sirve para presupuestar, no el bruto del contrato.

Si trabajas con boleta de honorarios, la situación cambia. Tus ingresos pueden variar de un mes a otro, así que conviene calcular un promedio de los últimos meses o usar el monto más bajo que has recibido como base. Las retenciones de honorarios cambian con el tiempo, y el valor vigente lo debes verificar en el SII.

Anota tus gastos fijos y variables

Los gastos fijos son los que se repiten casi igual cada mes: arriendo o dividendo, cuentas de luz, agua y gas, internet, celular, la cuota de un crédito o tu plan de salud. Los variables cambian según el consumo: supermercado, transporte, salidas, ropa o regalos.

Revisa tus cartolas y tus cuentas de los últimos tres meses. Te sorprenderá cuánto se va en cosas que no recordabas. Ese ejercicio es el punto de partida, porque un presupuesto que no refleja la realidad se abandona en la segunda semana.

Asigna un monto a cada categoría

Con tu ingreso y tus gastos a la vista, define un monto máximo para cada categoría. Algunas personas prefieren dividir el mes en quincenas, porque así cuadra mejor con la fecha en que llega el dinero. No hay una forma correcta, sólo la que puedas sostener.

Incluye también una línea para imprevistos. Un gasto inesperado, como la reparación del auto o una consulta médica, no debería obligarte a usar la tarjeta de casa comercial. Esa línea no es un lujo: es lo que hace que el presupuesto aguante.

Ojo con los ahorros y las deudas

Un presupuesto sano también reserva dinero para ahorrar y para pagar deudas. Si tienes cuotas o avances, recuerda que el costo total del crédito incluye intereses y comisiones, y que la cuota mensual es sólo una parte de la historia. Para conocer el CAE de un préstamo, revisa el contrato y la información que dispone la CMF.

Si ya tienes deudas que no alcanzas a pagar, no te quedes sólo con el presupuesto. Conversa con tu banco o con la institución acreedora sobre una eventual repactación, y si necesitas orientación sobre tus derechos, Sernac puede ayudarte.

Cómo mantenerlo en el tiempo

Revisa tu presupuesto cada semana durante el primer mes. Compara lo que planeaste con lo que gastaste y ajusta sin culpa. Lo normal es que la primera versión tenga errores.

  1. Registra cada gasto el mismo día, aunque sea en una nota del celular.
  2. Cada fin de mes, compara categorías y anota qué se pasó y por qué.
  3. Ajusta el monto del mes siguiente en lugar de hacer cambios drásticos de un día para otro.

Con el tiempo, el presupuesto deja de ser una lista de restricciones y se convierte en una forma de decidir con tranquilidad. Empieza con lo que tienes hoy, aunque sea simple, y mejóralo mes a mes.